~Graham Greene.
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Y supongo que sí.
Hasta ahora he tenido mucho orto igual. Creo que casi nunca me salieron mal las cosas por contratiempos. No sé cómo, pero es como que el mundo te pone en una osadía, que puede dejarte como si creyeras que te vas a morirrrrr, y a último momento, llegás a cuando las agujas del reloj marcan la hora justa. Te sentís un genio, y a la vez decís "nunca más". Pero lo más probable es que pase jajaja, o así soy yo.
Creo que no hay persona menos indefinida que yo. Pero no como algo re especial o único, sino porque realmente no tengo una palabra. No sé si eso es bueno o malo.
Tengo que hacer mil cosas. Mi casa es un quilombo. Mi vida ni te cuento.
domingo, 1 de septiembre de 2013
Cerré todo. Chau Face, chau Twitter (me dolió), pseudo chau al whatsapp, malditas necesidades de comunicación. Maldita en realidad que por ahí sí tienen cierta utilidad, más cuando estás sola y todos saben que estás sola y se preocupan. Pero hay veces que no sé, necesito que no se preocupen y me dejen un toque en paz. Hablo de mis viejos. El resto me chupa un huevo. A veces me alejo por el resto, pero me quedo por mis viejos.
La gente a veces me cansa. Mucho. Seguro que yo igual soy re cansadora. No sé cómo me verá la gente la verdad. Por ahí pienso que me ven como una mina re estudiosa, aplicada, re obse con el estudio, tal vez un poco despelotada o desprolija. A veces siento que me ven como una pelotuda, una mina con cero contenido que va a la facultad solamente a leer, repetir y sacar materias y despues sacar plata. Por ahi hay alguien a quien no le digo nada. No sé, yo saludo a todo el mundo. Cuando tengo ganas. Posta, es que si no tengo ganas me siento falsa, aunque quede como mal aprendida.
Realmente espero que esto esté anónimo.
Volviendo, tengo ganas de irme a la mierda. Igual varía. Por ahí me muero por estar con mis viejos, en la Cordillera, levantarnos a la mañana y tomar mate afuera de la cabaña mientras sopla la brisa. Papá dormiría al sol, mi vieja se pintaría las uñas. Y yo me sentaría al lado de mamá, cerrando los ojos hacia el sol y flasheando historias de dragones y chicas a quienes les cambian de color los ojos.
Por ahi sueño con tener la plata suficiente y salir un dia comprar un ticket de avión a Rumania y nos vimos país. Quién te vió, quien se entera. Y nadie sabe.
Cortar comunicación es como que me libera. A veces es como necesidad espiritual. La gente no lo entiende y piensa que estoy re loca, que estoy por deprimirme si es que ya no lo estoy y que en cualquier momento me puedo suicidar. Que seguro estoy estudiando mucho y no me debería aislar. Que se porta raro porque tiene habitos de comida raros; debe tener problemas con la comida. NO ME ROMPAN LAS PE LO TAS.
Así que por eso miento. Y digo que me anduvo mal, que tengo que estudiar, bla bla. Si es por perder tiempo entonces me tengo que transformar en máquina, con timmer y programación. Aunque desconecte todo lo electrónico me quedo con mi cabeza, y eso, ESO, me puede hacer perder HORAS de concentración.
....como ahora. Más o menos.
jueves, 16 de febrero de 2012
Pétalos
Me quiere. No, no me quiere.
sábado, 4 de febrero de 2012
Blame it on the alcohol
Mucha gente... Algunas bromas que no entiendo.
Uno que otro recuerdo un tanto incoherente.
Oh, fuck.
lunes, 30 de enero de 2012
El mal triunfa cuando los hombres buenos no hacen nada
martes, 10 de enero de 2012
Me confunde, me dice "hola", entendés?
domingo, 8 de enero de 2012
Somethin' gotta change
martes, 27 de septiembre de 2011
Declaración
No tengo más palabras.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Gimme somethin' to work with
I just wanna make this right
-A veces.
-¿Por qué?
-Porque me acuerdo de vos muchas más veces de las que me gustaría, los momentos en los que no te pienso son escasos. Porque no puedo terminar de llorarte, es como si mi cabeza y mi corazón se negaran a dejarme para no tener que soltarte, porque sigo teniendo la estúpida idea de que vas a jugártela, vas a decirme que me querés y no te vas a ir nunca más. Porque te di mucho más de lo que jamás pensé; hiciste de mi cabeza, de mi razón, un desastre: me subiste, me bajaste, y terminaste por romperme en pedacitos. Porque pensás que con un par de palabras los sentimientos destruídos se recomponen y que voy a caer otra vez. Quiero hacerlo, quiero caer, con vos, pero no quiero que vuelvas a lastimarme. Porque cuando estaba con vos, no me importaba nadie más. Porque amaba tu risa, y tus ojos, tu pelo, tu cuello, tus manos, tu boca. Para mí todo en vos era perfecto, aunque sabía que no lo eras. En tu imperfección, eras perfecto para mí. Porque no sé cómo hiciste, pero me cegaste. Porque no quiero estar otros seis meses sin hablarte, aunque sepa que es lo mejor, no me imagino no escucharte. Porque cada momento que pasé con vos fue hermoso, y no quiero que se termine, aunque eso es lo que debería querer, sé perfectamente que es lo mejor. Intento odiarte por tu inmadurez, tu idiotez, y a veces lo logro. Pero me dura poco, vuelvo a acordarme de tu voz, y de lo mucho que me gustaba sorprenderte. Te odio porque agarro el celular esperando un mensaje tuyo, diciéndome cosas que en realidad ya no tenían sentido, cosas a las que iba a darles una y mil vueltas, confundiéndome más. Porque me acuerdo del último beso, de la forma en la que me mirabas, en la que me sonreías, y todo parecía tan real, tan auténtico, que te creí completamente; me hacés preguntarme en qué punto no noté tu mentira, en qué punto debí haber sabido parar. Intento odiarte, porque sé que no me hacés bien, pero no puedo evitar extrañarte, aunque esté rota. Quiero poder convencer a mis sentimientos de que es mejor así, pero son más tercos que una mula y siguen reteniéndote, recordándote, esperándote.
viernes, 16 de septiembre de 2011
Know all the things that make you who you are
A veces necesitamos (aunque no queramos porque lo odiamos, nos sentimos avergonzados o lo que sea) recordar bien esos escraches del pasado: nuestros cortes de pelo, las poses raras, la gente con la que estuvimos. Nos hace sentir estúpidos. Nos hace recordar que no queremos caer en los mismos errores.
martes, 13 de septiembre de 2011
viernes, 9 de septiembre de 2011
domingo, 4 de septiembre de 2011
And in my head I make a picture
Pasaron muchas cosas en este tiempo. Muchas, demasiadas. Cosas que pensé no iban a pasar, o que iban a ser diferentes. Creí haber superado algunos temas. Pero no.
Supongo que uno supera las cosas sin darse cuenta, sin estar esperando a que pase.
El cambio viene de adentro; no se induce. Si es deliberado, o forzado, no sirve.
Me equivoqué mucho también. Nadie es perfecto.
Me ilusioné creo que mucho más, y perdí. Ilusionarse cuando no tenés que hacerlo, cuando sabés que no tenés que hacerlo, no hace otra cosa que terminar lastimándote. Te hacés mal sola, porque tenés la esperanza de que las cosas en realidad se den. Las ilusiones son eso, fantasías, y por algo tienen esa naturaleza. Por algo no son reales.
Te hacés la película cuando ni siquiera te da para el thriller.
Cuando todo se viene abajo, sentís que te morís. Extremista, pero los sentimientos son así. No se controlan, se van de las manos y no sabés cómo volver a encauzarlos otra vez. Son impredecibles y pueden llegar a hacerte sentir completamente bipolar. No puedo decir mucho más, ahora, respecto a qué se siente exactamente cuando todo se desploma, no encuentro las palabras precisas. Solamente que parece que no encontrás consuelo, que querés que termine YA porque creés que no lo vas a soportar.
El día después es más difícil. Tener que levantarte y hacerle frente al mundo, porque todo sigue girando. Nada se detiene, todo es continuo, y vos tenés que mirar para adelante y seguir respirando, aunque ni siquiera tengas ganas. Porque el tiempo no te espera.
Así que estás ante una encrucijada y tenés dos opciones: o empezás a caminar con un pie adelante del otro, o te arrodillás en un rincón y llorás sobre lo pésima que es tu vida, lo idiota que sos vos y la mierda de gente que existe.
Sabemos lo que tenemos que hacer. Lo complicado está en permitirnos estar bien; puede que no te des cuenta y mientras pensás que te estás ayudando, en realidad no hacés otra cosa que empeorarte. La sensación de desplome es tan fuerte todavía, el día después, que puede llegar a ser más peligrosa que el día anterior. Si no te separás de ella, podés hundirte. Y salir a flote puede llegar a ser muuy difícil.
Nos guste o no, aunque pensemos que el mundo debería hacer un stop por nosotros aunque sea un día, la vida sigue. El universo es enorme, los problemas van a existir siempre, y la vida es hermosa. Y lo complicado es parte de ella.
No tendría gracia vivir sin complicaciones, sin vivir aprendiendo.
A pesar de todo lo malo, del llanto, la bronca, la impotencia y el corazón hecho un bollito, hay que intentar, u obligarse, mejor dicho, a empezar de a poco.
De a poco, para que la mejora sea en serio. Si se mejora demasiado pronto, volver a caer es más doloroso, más impredecible y terminás peor.
Empecé con las cosas que me hacen bien, las que te llenan adentro y son parte de vos, las que te sanan con suavidad y ayudan a que te rearmes.
Aprender de los errores es lo principal.
No se puede vivir controlando todo, pero tampoco con la vida al azar.
Y para sanar, hay que hacerlo con paciencia. Sanar rápido no sirve, volvés a equivocarte y a destruirte. Podés terminar perdiéndote tratando de buscar una salida del dolor, pensando que te hace bien, que va a ayudarte. La colateralidad de perderte es que no te encuentres a tiempo.
Yo supe perderme, hasta que me ayudaron a volver, independientemente de quién haya sido.
Solamente tenés una oportunidad en tu vida para vivirla.
Los problemas son parte de ella. Igual que los errores.
Aprender también lo es, para poder crecer.
El mundo sigue girando, el tiempo no te espera. Y todo depende de vos, vos dependés de vos.
Y aunque te duela, tenés que creerte lo suficientemente fuerte como para seguir adelante y soportar día tras día, porque cuando mires atrás y te des cuenta de lo que pasaste y de lo que aprendiste, va a haber valido cada lágrima el esfuerzo.
Aunque te deshidrates en el proceso.
martes, 1 de marzo de 2011
Entre más cosas, es terapéutico. Sí, señor.
Teniendo ya la primer entrada, toca pensar qué voy a escribir en la segunda. No quiero empezar con un tema de la nada, y varias vocecitas internas me recomiendan empezar con una presentación personal: quién soy, qué hago y qué deshago.
Supongo que tiene sentido que quien lee sepa a quién está leyendo desde un comienzo. Además, es educación pura: lo primero que hacés cuando estás frente a alguien a quien en tu vida jamás viste es
Hola, soy Juanita
y como frente a una página de Internet no hay nadie que te responda (salvo por comentarios que vas a ver después de publicar la entrada, así que no cuenta), se empieza
Como dije, soy Juanita. Tengo tantos años y me gustan los palitos de menta y los ponis color violeta
Pero no voy a hacer eso. Por lo menos, no ahora.
Tenía la idea de escribir un blog desde hacía un tiempo. Varios meses en realidad. Pero la idea siempre había quedado en stand-by, y estoy comenzando a creer que tiene más sentido abrirlo ahora, a la par con todas las cosas nuevas que estoy viviendo, ahora que tengo conclusiones que antes no tenía.
¿Sobre qué voy a escribir? Sobre todo. Todo es todo. Absolutamente todo lo que se me venga a la cabeza y me parezca buena idea publicar.
¿Por qué voy a escribir? Porque voy a poder escribir lo que me venga en gana sin ningún tipo de censura.
No escribo con la idea de ser leída. Es decir, no estoy imaginándome a ochenta mil seguidores publicando comentarios. Escribo porque a veces ésta es la única forma que tenés para decir algo.
Y aunque nadie lo escuche sirve porque sabés que lo dijiste.
lunes, 28 de febrero de 2011
El primer detalle
...lo que nunca tuve en cuenta fue qué iba a poner en la primer entrada.